Encuentro con dos culturas



Un encuentro de culturas: nuestra experiencia con Hannes


Cuando Hannes llegó desde Alemania como voluntario a Paraguay, nuestra familia se preparó con mucha ilusión para recibirlo. Acondicionamos con cariño una parte de la casa para que se sintiera cómodo y bienvenido. Desde el primer día, su presencia trajo una energía especial al hogar.


Compartimos momentos inolvidables: la Navidad, el Año Nuevo, y un hermoso viaje en familia a Brasil. Pero más allá de las fechas, lo más valioso fue el intercambio de miradas, costumbres, palabras nuevas y silencios que también enseñan. Con Hannes aprendimos a mirar el mundo con otros ojos.


Mis hijos, Elías y Sarah, crecieron mucho en este tiempo. Aprendieron a abrirse a otras formas de vivir y de expresarse. A veces bastaba una conversación en la sobremesa para descubrir cuánto podemos aprender unos de otros cuando nos damos el espacio para escuchar y compartir. También nosotros, como familia, tuvimos la oportunidad de transmitir nuestra cultura, nuestras tradiciones, nuestras comidas, nuestras historias.


La experiencia se hizo aún más enriquecedora cuando Hannes invitó a su madre, Verena, a visitarnos. Saber que ella quería conocer Paraguay y a nuestra familia nos llenó de alegría. Fue una hermosa forma de cerrar un ciclo de aprendizaje, afecto y puentes tendidos entre dos mundos.


Hoy, al mirar hacia atrás, solo puedo sentir gratitud. Por los lazos que se crean sin importar la distancia. Por las personas que llegan y nos transforman. Por el hogar que se vuelve más grande cuando aprendemos a compartirlo.


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