Semana santa 2025
Semana Santa en familia, con raíces profundas
Este año decidimos pasar Semana Santa en la campaña, en Mallorquín, donde están mis raíces. Fue un reencuentro lleno de emociones junto a mis tíos, primas, primos… una semana que quedará en el corazón.
Compartimos la “última cena” con delicias caseras, incluyendo una receta de la bisabuela Tani que, dicen, tiene más de 200 años. Mi tía nos contó que esa receta era para su nieto predilecto… y ahora fue su nieta quien la preparó, pero esta vez para compartir con todos. El sabor, la historia y el amor se unieron en un solo plato.
Luis también compartió su historia de vida en el Chaco, lo que llamó mucho la atención, porque para quienes somos del Alto Paraná, el Chaco parece otro mundo. Fue hermoso escucharlo y conectar con sus vivencias.
Nos reímos mucho con mi sobrinita, que con su ternura nos alegró a todos. Pero hubo un momento que me llegó profundamente: cuando mi primo Ricardo me dijo que yo era su hermana. Y desde ese momento, lo sentí con todo mi corazón: somos más que primos, somos hermanos de verdad. ¡Y así será siempre!
Sari, mi hija, nos escuchaba desde otro ambiente y nos regaló un momento para hablar, justo antes de su mayoría de edad. Fue una charla especial, sincera, de esas que se quedan para siempre.
Una Semana Santa para agradecer, para reconectar y para confirmar que la familia es un tesoro que hay que cuidar con amor. Siempre en contacto con mis hermanos, caminando juntos a pesar de la distancia.

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